Un botón y ves lo que de verdad se puede reservar esta noche a tu alrededor — con precios reales, no un mapa lleno de chinchetas que hay que ir pinchando.
El navegador te pregunta si quieres compartir tu ubicación. Si aceptas, recibimos una latitud y una longitud aproximadas — nada más, ni dirección ni nombre. Pedimos a nuestro proveedor todos los alojamientos disponibles en un radio de 12 kilómetros y te mostramos la tarifa real de cada uno.
Esas coordenadas viajan con la búsqueda y a ningún sitio más. No las guardamos ni las asociamos a ninguna cuenta; al cerrar la pestaña se acaba.
Doce kilómetros es un compromiso, y conviene saber hacia dónde cae.
En una ciudad densa ese radio contiene cientos de alojamientos, y los del borde no están realmente cerca — ordena por distancia y quédate en la primera pantalla. Fuera de la ciudad puede salir muy poco, porque hay muy poco. Entonces buscar el pueblo más cercano por su nombre da más opciones que ampliar un círculo sobre un campo.
Reservar el mismo día sigue otras reglas. Dos cosas que conviene saber.
Primero, las habitaciones baratas se van antes, pero las últimas no siempre son las más caras: un hotel con habitaciones libres a las seis de la tarde prefiere venderlas con descuento que no venderlas. Segundo, la cancelación gratuita suele desaparecer el mismo día — una tarifa reservada a las ocho de la tarde para esa noche suele ser firme. Lee la línea de cancelación antes de pagar.
Escribe arriba una ciudad, un barrio, un monumento o un aeropuerto y obtendrás la misma búsqueda alrededor de ese punto. Nada en este sitio exige tu ubicación.
No. Las coordenadas viajan con la búsqueda y no se escriben en una base de datos, una cookie ni una cuenta. Después no queda nada que borrar.
O el navegador bloqueó la petición, o la rechazaste antes. La mayoría de navegadores muestran un pequeño icono de ubicación en la barra de direcciones para volver a permitirlo. En un portátil de empresa o tras ciertas VPN la ubicación está desactivada del todo.
Sí. Haz la búsqueda y luego ordena por precio en vez de por distancia. De cada alojamiento ves también la nota de los huéspedes y la distancia, para juzgar si un kilómetro más vale veinte euros.
Suficiente para esto y no más. En un móvil con GPS suele ser de unas decenas de metros; en un ordenador se deduce de la red y puede fallar por un kilómetro. Un radio de 12 km absorbe esa diferencia.